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Parque Zamalanda: naturaleza y memoria industrial junto a la ría

El Parque Zamalanda representa una de las transformaciones urbanas más importantes del Barakaldo contemporáneo. Allí donde durante décadas hubo instalaciones industriales, vías ferroviarias y espacios cerrados a la ciudadanía, se extiende ahora un gran parque abierto hacia la ría, pensado para pasear, practicar deporte y disfrutar de la naturaleza.

La historia de Zamalanda

El parque se encuentra sobre antiguos terrenos industriales vinculados a Altos Hornos de Vizcaya y a las instalaciones de la Compañía Franco-Belga. Su propio nombre, Zamalanda, puede traducirse como «campa del cargadero» y recuerda la actividad minera y siderúrgica que definió esta parte de Barakaldo durante buena parte de los siglos XIX y XX.

Tras el desmantelamiento industrial, la zona permaneció durante años como un gran espacio vacío y desconectado. Su recuperación permitió abrir la ciudad hacia el Nervión, conservar elementos como el antiguo cargadero de mineral y transformar cerca de nueve hectáreas de terreno en un nuevo paisaje verde. El parque fue inaugurado en marzo de 2025.

Un parque dividido en diferentes paisajes

Zamalanda se organiza mediante una terraza superior arbolada, varias laderas cubiertas de vegetación y una gran campa próxima a la ría. Los caminos, escaleras y paseos conectan las distintas alturas y permiten disfrutar de miradores, zonas de estancia y amplias vistas sobre el entorno fluvial.

El parque cuenta con paseos peatonales, bidegorri, áreas deportivas, zonas infantiles, espacios de descanso y grandes praderas. Uno de sus elementos más singulares es la playa urbana situada junto a la dársena de Portu, acompañada de gradas y espacios desde los que contemplar el agua.

El arbolado de Zamalanda

El arbolado se ha distribuido de acuerdo con las condiciones de cada zona. En las laderas y bosquetes se integran fresnos, sauces e higueras, mientras que en el frente urbano se utilizan diferentes tipos de tilos para crear una franja de sombra entre las viviendas y el parque.

En la terraza superior aparecen también pequeños grupos de árboles frutales, entre ellos cerezos, manzanos y perales. Destaca la utilización de variedades locales de manzano como Urdin Sagarra y Urte Bete, vinculando el diseño contemporáneo del parque con los cultivos tradicionales de Euskadi. En las zonas próximas a la ría se utiliza arbolado de ribera y especies de crecimiento relativamente rápido capaces de proporcionar sombra y protección frente al viento.

Arbustos, flores y praderas

La vegetación de Zamalanda no se limita a los árboles. El parque incorpora arbustos de sotobosque, sauces arbustivos, madreselvas y rosales silvestres tapizantes. Estas plantas ayudan a cubrir el terreno, proteger los taludes y ofrecer alimento y refugio a insectos, aves y otros pequeños animales.

Las zonas de césped combinan especies resistentes al uso intensivo, como festucas y ray-grass, con praderas floridas en las que aparecen margaritas, mentas silvestres y prunelas. También existen praderas naturalizadas formadas por gramíneas y plantas herbáceas autóctonas que cambian de altura, textura y color a lo largo del año.

Conservación y cuidados

El mantenimiento de Zamalanda debe respetar su carácter naturalizado. Las praderas requieren siegas menos frecuentes que un césped ornamental convencional, mientras que las zonas más utilizadas necesitan riego, reparación y control del desgaste producido por el paso de personas.

Los principales trabajos incluyen el control de plantas invasoras, la reposición de ejemplares jóvenes, la revisión del riego, las podas de formación y la limpieza de las zonas próximas a la ría. Los sistemas de drenaje sostenible y la utilización de especies autóctonas permiten reducir el consumo de agua y mejorar la adaptación del parque al clima local.